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lunes, septiembre 14, 2009

V.- ¿libre albedrío?, ¿suerte?, ¿o mera coincidencia?


Cuando abrí la puerta Mateo se levanto rápidamente del silloncillo grisáceo, me abrazo fuerte y comenzó a llorar sobre mi hombro... ¡Genial!... otra prenda de mas de diez mil pesos llena de lagrimas y mocos... lo cual en ese momento no me preocupo...
— ¡Tranquilo Mateo! — Exclame moderando mi voz y reprimiendo las ganas de llorar — ¿Qué dijo el doctor?—
—Ya le lavaron el estomago... pero sigue inconciente... al parecer ya paso el peligro...— dijo intentando contener el llanto.
En todo el tiempo que estuve con Mateo, entre el matrimonio y el noviazgo, nunca lo había visto llorar, esto era una experiencia total y completamente nueva para mí. Tal vez Mateo estaba envejeciendo y por eso se sentía vulnerable... aun a la fecha sigo sin saber que paso esa noche por la cabeza de Mateo o por la cabeza de Alex.
—Mateo, ¿necesitas algo?— exclamo Gabriel que se encontraba detrás de mi
— ¡Si!...— exclamo Mateo — necesito amigos como ustedes que estén aquí apoyándome... no saben como agradezco esto... a ambos —
— ¡Ay Mateo!... me siento un poco responsable por esto... Alex fue a hablar conmigo y creo que no explique muy bien lo que tenía que decirle...—
— ¿Y tu le diste las pastillas y le dijiste que las tragara todas?— exclamo Mateo en un tono sereno
— ¡No! — exclame rápidamente
— Entonces no tienes culpa... no se que le habrás dicho, no se que te habrá entendido... pero tengo muy claro que no eres responsable de esto... tal vez yo soy responsable... por creer que tendría al menos un diez por cierto de tu inteligencia y madurez... ¿Por qué te deje?—
— ¡Ay Mateo!... no volvamos a eso por favor... igual pudo ser un alumno de tu escuela, o un tipo de algún antro, o de alguno de esos lugares que frecuentabas... pero eso es pasado... y hay que seguir adelante... no podemos culparnos eternamente por eso... o por esto...—
—Aramiz... tu siempre tan comprensivo...—
Permanecimos en silencio varios minutos... después de una hora, tal vez hora y media Alex despertó... estaba confundido. Gabriel y yo saludamos, pidió disculpas por su acto suicida mal consumado y después salimos de la habitación. Al parecer todo estaba bajo control de nuevo.
Al llegar a la puerta del hospital una jauría de reporteros esperaba. Intente relajarme y tomar conciencia de lo que diría y como lo diría. Lo curiosos del asunto es como transcurrían las cosas. O al menos no recuerdo siquiera haber fantaseado, aquel día que me senté en el starbucks a escribir mi artículo, con que en un futuro no muy lejano seria toda una figura publica, que mucha gente estuviera buscando la oportunidad de verme llorando, o con poca ropa, o en alguna circunstancia no muy favorable, como la que estaba enfrentando en ese momento, o como la que enfrente en el primer escándalo de Mateo, o en la primera cita que tuve con Gabriel.
Mi primera cita con Gabriel fue algo divertido... salimos a ver una película, fuimos a un cine en Polanco, durante la función nos tomamos de la mano y nos dimos un par de besos tímidos, afortunadamente nadie nos había reconocido después de la función, de camino a mi penthouse, nos sedujo la idea de tomar un café, así que nos detuvimos en mi starbucks favorito, el de Amberes esquina con reforma, yo pedí un té chai, y Gabriel un chocolate blanco frappe, cuando terminamos de pagar un amigo de Gabriel se acerco y lo saludo, casualmente lo acompañaba un conocido mío, lo salude intercambiamos un par de palabras y argumento que lo acompañaba una amiga de él, por la cual lo había conocido, me acerque a ella intercambiamos un par de palabras y fue todo... regrese con Gabriel y salimos del starbucks, al día siguiente mientras enviaba un correo electrónico de asuntos del trabajo, recibí un mensaje al celular de Mateo, en este me pedía que le explicara cierta situación que se difundía en los canales locales de televisión, en los programas de chismes, de inmediato me dirigí a la sala de juntas y encendí la pantalla de plasma y en efecto, resulta que la lesbiana amiga de mi conocido era reportera en uno de esos programas y yo sin saberlo. — ¡Genial!— pensaba para mis adentros— mi segundo escándalo en menos de dos meses— de inmediato pedí se me comunicara con mis abogados, para tomar las acciones legales correspondientes, se demando a la televisora por difundir información dolosa y sin fundamentos, una vez ganada la demanda se emitió un comunicado de prensa donde se hacia publico mi divorcio con mateo y así mismo se extendía una orden de restricción a esa mujer, si se acercaba mas de diez kilómetros a mi seria detenida.
Y solo así logre sobrevivir a ese escándalo, esa misma noche ella se encontraba entre los reporteros. Cuando vio mi silueta cruzar las puertas de cristal del hospital de inmediato se subió en una camioneta de su televisora y desapareció de las cercanías del hospital. Respondí a los reporteros que Alex se encontraba en recuperación, que Mateo y yo manteníamos una buena amistad y que fuera de eso no tenía más que argumentar. La camioneta nos esperaba. Abordamos. Y así desaparecimos del hospital mientras algunos reporteros trataban de seguirnos.
En la camioneta no podía parar de llorar, con la frente entre las palmas de mi mano, mis codos apoyados sobre mis rodillas juntas y mis pies separados... Gabriel tendía su palma abierta sobre mi espalda tratando consolarme.

martes, agosto 18, 2009

IV .- La Noche Apenas Comienza

Así, al fin llego la segunda llamada, el espectáculo había acabado, y el verdadero circo estaba por comenzar. Entramos al espectáculo con la mayor incomodidad que hay entre parejas y ex-parejas, para el segundo numero de acrobacias, yo estaba cayendo de aburrimiento, ese espectáculo lo he visto cientos de veces en casa, y mas cuando aún estaba casado con Mateo, por que él lo adoraba. Gabriel también se encontraba aburrido, su entretenimiento más grande era trazar carreteras en mis jeans, fue así como lo tome de la mano y nos escabullimos bajo el pretexto de ir a comprar una manzana cubierta de caramelo, en la puerta su chofer nos esperaba, y mientras subía a la camioneta tome mi celular para enviarle un mensaje a Álvaro diciéndole que me marchaba, que se quedara todo el espectáculo y si preguntaban por mi solo respondiera que había tenido un ataque de migraña.

Mi carrera la termine en la Universidad Nacional Autónoma de México, pero mi bachillerato lo hice en una pequeña y linda escuela de Bellas Artes, era un lugar bohemio, ¡Encantador!, donde todos éramos artistas, muchos poseíamos talento, muchos estábamos mal enfocados, y muchos solo pasaban inadvertidos, yo no fui uno de esos, yo me hacia notar, llamaba la atención, por eso siempre estaba acompañado de mis dos mejores amigas, juntos éramos las tres personas mas atractivas de toda la escuela, y los tres compartimos todas nuestras clases de teatro durante los tres años de bachillerato, al final ninguno decidió seguir con los aprendizajes profesionales de teatro, lo dejamos como un pasatiempo. Gabriela, con la que mayor contacto tengo, se embarazo justo dos semanas después de nuestra graduación, no se caso pero consiguió un trabajo en una tienda española de ropa muy reconocida y así fue subiendo hasta que llegó a ser la diseñadora principal de la marca, ahora es la presidenta regional de México. Atziri, mi otra amiga, estudio gastronomía, después de eso tomo un par de cursos acerca de relaciones comerciales internacionales y algo de hotelería, con lo cual emprendió una pequeña cadena de restaurantes y hoteles con la que al poco tiempo se convirtió en una de las mujeres más poderosas de América, después extendió su emporio hotelero y restaurantero al resto de los continentes, dirigiendo todo desde su primer restaurante, ubicado en la colonia Polanco, en la ciudad de México, por ultimo estaba yo, el importante editor en jefe de una prestigiada revista de moda, lo cual nos colocaba a los tres como los únicos de nuestra generación en lograr cosas grandes, y todo por dejar de lado el mundo del teatro, el resto de nuestra generación en bellas artes no logró cosas importantes, solo un par de compañeras mías lograron un par de éxitos con sus compañías de danza. De los demás no supe nada a excepción de algunos que formaron un par de grupos de teatro mediocres, pero que nunca lograron una buena puesta en escena o algo que valga la pena mencionar.

Ya una vez que la camioneta se acercaba a paseo de la reforma, Gabriel me pregunto
— ¿y adonde vamos?...
— no lo sé… tengo hambre… ¿tu no?
— algo, pero no mucha…
— ya sé… vamos con Atziri, tiene mucho tiempo que no la veo, pero aun recuerdo sus delicias… imagino que estará trabajando… — exclame con alegría, mientras Gabriel asentía en forma de agrado… tome mi teléfono celular y cuando encontré su número, que era uno de los primeros en el directorio de mi celular, le llame
— Diga— afirmo la voz de Atziri del otro lado
— ¿Cili?… Habla Aramiz…
— ¿Qué onda cabroncito? ¿Como estas?— Atziri, Cili como la llamábamos Gabriela y yo, era una mujer muy poderosa pero un tanto mal hablada solo con amigos
— ¡Muy bien! ¿Y tú que tal?
— Pues también, súper ocupada con los changarros, pero muy bien, ¡Encantada de oírte!
— Me agrada escuchar eso, no me agradezcas mucho la llamada, ya que te marco para pedirte un favor… bueno más que un favor es una pregunta.
— Pues tú dirás para que soy buena. — exclamo Atziri riendo
— Mira, andaba por acá, cerca de Polanco, y pues me ataco el hambre y quería saber si puedo pasar a visitarte a tu restaurante y que nos preparas algunas de tus delicias, y pues para saludarnos.
— ¡Ay! Flaco, pues si andaba por allá, pero yo creo que no nos va dar tiempo…
— ¿nos?... ¿estas con alguien?... creo que te interrumpí… — exclame en tono de disculpa
— ¡No! Para nada… pero ¿que no piensas ir?
— ¿A dónde?
— a la reunión de ex-alumnos
— ¿Reunión de ex-alumnos?— pregunte muy sorprendido, mientras Gabriel a señas me preguntaba que pasaba — No recibí invitación
— ¡Claro que si!... yo misma la envié, por que a mi me enviaron la de Gabriela y la tuya, te la envié a torre platino…
— ¡Ay mi vida!, tengo como seis meses sin vivir ahí…
— ¡Uy! que jodido esta este asunto… pero vas a ir ¿verdad?
— Si claro, si me pasas la dirección y me prometes que puedo entrar acompañado, sin invitación física y que habrá buena comida
— Si, te prometo todo. Y por la dirección no te preocupes, la reunión es ahí en la escuela, a partir de las diez de la noche, pues bueno yo ya estoy por llegar.
— Ok, me parece genial. Yo llegare en unos minutos — exclame mirando mi reloj
— ¡Te espero!... ¡cuídate!
— Tu también, bye.

Cerré el teléfono, le comente a Gabriel lo ocurrido y después le indique al chofer la dirección de la escuela, que es la misma de un edificio que hace muchos años se hacia llamar la biblioteca Benjamín Franklin, después conocida como el CEDART Luis Spota Saavedra, llegamos al edificio cerca de las diez con treinta minutos. Bajamos de la camioneta y cruzamos el vestíbulo, nos recibió un amable individuo, y justo cuando ponía el punto final de mi firma una voz detrás de mí me erizo la piel:
— Pero si es el gran Aramiz, el único hombre que en menos de tres años llego a ser una de las figuras mas destacadas de todo México al lograr elevar las ventas de una insipiente revista de moda en menos de tres ediciones...— Me volví para reconocer a aquel que se refería a mí con tanta sobriedad, grande fue mi sorpresa al encontrarme con un hombre al que yo calificaría como del único heterosexual de toda la escuela con un gran sentido de la moda, de hecho la primera vez que escuche el termino metrosexual no pude mas que pensar en él —... A penas y pude reconocerte entre tantas prendas de diseñador... ¿Qué paso con el Aramiz que todos conocíamos... con aquel que arriesgaría la vida por elevar su grito de viva la vie bohéme!? —
—Pues creo que descubrió que la vida bohemia no era lo más rentable, sin contar la falta de estilo...— ambos empezamos a reír mientras Gabriel nos veía de forma extraña
— Espero que los abrazos no estén fuera de estilo, ven y dame uno bien fuerte, que para mi seguirás siendo el mismo chiquillo que salía a fumar en suspensorio a la calle... —
— ¡No sea insolente! — dije mientras Fernando se acercaba y me retenía fuerte entre sus brazos.
— ¡Oh!... pero que modales los míos, permíteme presentarte a Gabriel, mi novio... Gabriel el es Fernando Cabrera, mi antiguo maestro de danza y el director de esta escuela desde hace... mucho tiempo...
Gabriel saludo a Fernando y este respondió con efusividad. Mientras subíamos las escaleras, Fernando, aprovecho para preguntar por Mateo
— ¿Y que paso con el flamante matrimonio con el apoderado rector de aquella tan importante universidad?—
—Pues el flamante matrimonio termino y Gabriel es el mejor amigo de Mateo... un cambio extraño de parejas... por varios meses pareció una relación swinger... pero después hablaremos de eso...—
Llegamos al último piso del edificio, donde se llevaba acabo la reunión, Gabriel tomo mi mano mientras yo me concentraba en encontrar a Atziri o a Gabriela y de la nada apareció:
— ¡Ara!...— exclamo Gabriela de la emoción mientras me abrazaba, Atziri le seguía.
— ¡Gaby!... cosita... ¡un gusto verte!— exclame mientras besaba mi mejilla
— ¡Cabroncito creí que no venias!— exclamo Atziri mientras me abrazaba en una especie de trío formado entre Gabriela, Atziri y yo.
— ¡Pues ya ves que no!... y déjenme presentarles a mi novio... Gabriel...— exclame mientras observaba como Gabriel había permanecido junto a mí deteniendo mi cartera, ellas lo saludaron con afectuosidad, de inmediato nos dirigimos a nuestra mesa, donde ocuparíamos cuatro de los seis puestos designados, ya que el marido de Atziri y el novio de Gabriela no pudieron asistir esa noche.
De pronto note que el lugar estaba lleno de gente, parecía que de verdad toda la generación había hecho caso a esta reunión, las copas de champagne desfilaban a medida que las botellas se iban vaciando... y la reunión comenzaba a tomar forma... Gabriel acariciaba cariñosamente mi mejilla izquierda con su nariz, yo lo disfrutaba...
—Esta sonando tu celular...— susurro Gabriel en mi oído en nivel muy bajo...
—No sé que dijiste... pero si sigues haciendo eso tendremos que cruzar la calle y encerrarnos en un cuarto de ese hotel...— Gabriel se separo de mi y me mostró la pantalla exterior de mi celular... llevaba tres llamadas perdidas de Mateo... lo cual era muy extraño, él no solía ser muy insistente.
Una extraña sensación de que algo no andaba bien me recorrió la espina dorsal... abrí el teléfono con rapidez y llame a Mateo.
Gabriel me miraba desconcertado... no se bien cual fue mi expresión pero no debió ser buena...
— ¡Claro Mateo!... en este momento salgo para allá... ¡Bye!— tome mi cartera... abrace a Gabriel y le susurre al oído— ¡tenemos que salir de aquí!... ocurrió un incidente...

Me levante de mi silla y me acerque a Gabriela
—Gaby... preciosa... me tengo que ir... ocurrió algo muy raro... pero de todos modos nos llamamos y salimos al café o algo ¿no?... Despídeme de Atziri... !Las quiero¡—
Gabriela solo me miro con desacierto mientras tomaba la mano de Gabriel y salíamos del edificio.

Llegue al hospital aterrorizado, ¡Maldición!... parecía que todo, de nuevo, había sido mi culpa, me detuve en la puerta Gabriel detrás de mi... me miraba y esperaba mi siguiente movimiento...

— Yo tuve la culpa... — exclame alejándome de la puerta — ¡no debería estar aquí! — me abrazo fuerte, mientras un par de lagrimas corrían por mis mejillas
— ¡Tranquilo, muñequito!... no es tu culpa... recuerda: libre albedrío...—
Me seque las lágrimas y regrese a la puerta.

martes, agosto 11, 2009

III.- El espectáculo de la noche

La camioneta se detuvo ante la entrada principal de la carpa donde ese fin de semana, por ser el fin de semana de estreno, se daban cita los ricos y poderosos de la ciudad que pudimos conseguir nuestros boletos varios meses atrás o como en mi caso un par de días antes llamando a un par de relacionistas públicos, patrocinadores y demás. Obviamente entramos por el Tapis Rouge; a la carpa: tapis rouge, en español para quien no hable tan bien francés como yo (¡Seguro!, las únicas frases que conozco del francés son oui, no, d’accord y tapis rouge), el tapis rouge significa alfombra roja, no es mas que eso, y dentro del circo el tapis rouge es la sección VIP, que se divide en dos, dentro de la carpa, donde se lleva a cabo el espectáculo, los asientos de esta sección están cubiertos de una especie de terciopelo rojo, y fuera de dicha carpa se despliega otra carpa que es un bar, donde te sirven elegantes copas de vino, o buenas bebidas preparadas, pero en fin entramos caminando por la alfombra roja donde los reporteros no invitados y los ‘fans’ se encontraban contenidos por una valla de seguridad, pero aún así el flash de las cámaras era espantoso, sentías una y otra vez el deslumbrar de esas luces, así como tu nombre mientras avanzabas, -¡Aramiz una foto!-, escuchaba una y otra vez.
Casi al final del pasillo estaban los reporteros invitados, cada uno cargado con un micrófono y un camarógrafo o los de medios impresos que solo venían cargados con una pequeña grabadora de bolsillo y una cámara fotográfica, donde casi todos nos detenemos contestábamos un par de preguntas, posamos un poco para algunas fotos y de inmediato nos dirigíamos al bar, en esta escala nos detuvimos unos minutos Gabriel y yo, para contestar algunas preguntas acerca de nuestra tan nueva relación, que siempre contestamos con un -nos sentimos muy a gusto saliendo-, nunca hablamos de amor ante las cámaras, eso se limita a el y yo. De entre los reporteros divise a mi asistente personal, Álvaro, un chico de veinte años, delgado, moreno, y muy nervioso, no se por que cada que lo veo me recuerda a un pequeño perro chihuahueño atrapado en el tráfico, me gustaba tenerlo cerca en los eventos, por que es el encargado de mis agendas.

En el tiempo que llevo de ser editor en jefe, mi vida se organiza básicamente en tres grupos esenciales: mi vida laboral en la revista, mi vida laboral-social y mi vida personal. Álvaro es el encargado de llevar las dos primeras agendas, la laboral, obviamente, guarda las juntas, fechas de cierre de edición, temporadas, entrevistas, etc. La laboral-social, guarda todos los eventos como el circo, cumpleaños desatacados, las beneficencias, cenas corporativas, convenciones laborales, pasarelas, etc. Entonces en cuanto yo me sumerjo en el bar a codearme con los grandes de México, Álvaro siempre esta detrás de mí recordándome en que fechas puedo hacer compromisos y cuando puedo recibir a alguna persona en mi oficina y de más compromisos que surgen en lugares tan concurridos como este.

Entrando de inmediato me recibió el asistente personal de cierto diseñador que esta muy interesado en mostrar sus nuevos diseños en nuestra revista, en ese momento Gabriel delicadamente me tomo por la cintura y acerco sus labios a mi oído:
— ¿Quieres algo?
— No, por que hay mucha gente para que pongas lo que quiero en mi boca— respondí suavemente en su oído, Gabriel se sonrojo de inmediato. Debo de admitirlo yo hubiera preferido quedarme en casa toda la noche viendo la inmaculada selección de películas románticas que hemos comprado para cuando la ocasión lo amerite, para que en la primera mitad de la primera película nos quitáramos nuestros perfectamente desteñidos jeans de diseñador e hiciéramos el amor en mi sofá aún mas costoso, estábamos en el primer ‘hervor’, en esos momentos cualquier clase de momento romántico daba vuelo a nuestra libido:
— En serio Aramiz, ¿quieres que te traiga algo de tomar?— exclamo Gabriel intentando disimular la sonrojes de sus mejillas
— Martini Cosmopolitan
Y así desapareció Gabriel por unos minutos mientras Álvaro seguía detrás de mi esperando que le dijera ‘agenda una cita para…’, y así fue, después de escuchar un sin fin de alabanzas de la revista y de mis tres primeras ediciones, me rendí y le pedí a Álvaro que hiciera la cita con él asistente, del cual nunca he sabido el nombre y no me interesa saberlo. Di un par de pasos más y me encontré con una de esas personas que se vuelven desagradables en tu vida, no me preocupe demasiado, a esa mujer no le simpatizo y honestamente ella no me simpatiza, desafortunadamente nos conocemos, pero no nos dirigimos palabra alguna, pase frente a ella como la costumbre lo dicta, haciéndome notar, y fue ahí cuando pensé que el momento de mi muerte estaba cerca:
— ¡Aramiz!— exclamo ella con su tono chillón de voz — ¡Sobrino que gusto verte!— me beso la mejilla y me dio un abrazo, fue ahí cuando note su cabello extremadamente maltratado por el exceso de polvos decolorantes, las arrugas en su cara que el botox no ha podido ocultar, así como su perfume pirata, ya que el original no es tan cítrico, y a la vez pensé, ‘de saludarme es por que moriré pronto y quiere limpiar sus culpas o quiere un favor’.
— ¡Martha!, que gusto verte— respondí muy hipócritamente a la segunda esposa de uno de los hermanos de mi mamá que tuvo la completa osadía de decir públicamente que yo no era bien recibido en su casa por ser gay, eso fue justamente después de que dejara en la ruina a mi tío, obligándolo a pedir grandes prestamos bancarios para continuar con su tan peculiar estilo de vida, y por lo que me imagino al verla aquí las deudas deben de seguir creciendo, en ese momento llego Álvaro, se quedo parado de mi lado derecho, y se acerco Gabriel por mi lado izquierdo y me vi en la gran obligación social de presentarlos.
— Martha, mira, te presento a Gabriel, es mi novio y el es Álvaro mi asistente personal — saludo muy amablemente a los dos, y fue al fin cuando caí en cuenta de que esta mujer tramaba algo
— ¿Tu asistente personal?, veo que es muy bueno tu puesto, que por cierto déjame felicitarte, en cuanto me entere le dije a tu tío que te enviara un presente, pero ya sabes como es de desidioso…
— ¡Si claro!
— ¡Pero en fin! … — dijo apartando un mechón de cabello de su cara — ya que estamos en esos temas, fíjate que mi Adán, esta por salir de su licenciatura y estudio algo de diseño y quería saber si no hay una pequeña vacante dentro de tu revista para él, por que, no es por que sea mi hijo, pero creo que tiene un gran futuro en el mundo editorial, no importa que empiece como asistente de alguien o de algo, el es muy adaptable…—
— ¡Claro! Te entiendo…— explore mi cartera en busca de mi tarjetero,— déjame ver que puedo hacer — le entregue la tarjeta a Martha, le pedí con señas a Álvaro que se acercara — dile a Adán que se presente en mi oficina el día que Álvaro te diga, que entregue en recepción la tarjeta para que tenga acceso y ya veremos ese día — sonreí hipócritamente, mientras daba media vuelta y le pedí a Álvaro casi en susurrando que anotara la cita con la menor prioridad, la verdad es que el favor no lo hacia hipócritamente, lo hacia por que de una u otra forma a mi me hubiera encantado tener esa oportunidad al salir de mi carrera, y siempre he sido de la idea de que los problemas son de dos y que los hijos no tienen por que pagar las penas de los padres. Martha agradeció el favor, y mientras Álvaro guardaba la cita para dos meses después, ella me felicito por lo atractivo que era Gabriel.
Solo para no dejar la historia inconclusa, Adán se presento el día acordado, le conseguí un pequeño empleo como asistente del departamento que se encarga de colocar tipos de letras, colores etc. se enamoro de Álvaro y dos años después, cuando Adán al fin paso a ser el jefe de esa área, se caso con Álvaro, mi segundo… actual marido y yo tuvimos el honor de ser padrinos de anillos, y la señora Martha me odio aún más y hasta la fecha sigue maldiciendo la hora en que me pidió ese favor.

Después de que Álvaro hizo un par de citas más, con otras personas influyentes que se me acercaron, logre sentarme en la barra para recibir un poco de afecto de mi novio:
— Mira ni siquiera son las nueve y ya siento que llevo aquí toda la noche…— exclame mientras Gabriel me ayudaba a quitarme el abrigo.
— ¡Tranquilo! La noche apenas comienza—
Sonreí y le agradecí, mientras colocaba mi agenda personal, sobre mi cartera en la barra y tragaba de un solo golpe mi tercer cosmo y como bien dijo Gabriel, la noche apenas empezaba, ya que un fuerte bullicio hizo que casi todos se levantaran de sus asientos para acercarse a la entrada de la carpa.

El espectáculo de la noche no fue el circo, fue ese pequeño incidente que hizo que la gran mayoría se levantara de sus asientos, Álvaro, que se encontraba cerca de la entrada de la carpa coqueteando con algún tipo, corrió a informarme de lo ocurrido, resulta que en la alfombra roja se encontraban Alex y Mateo, y al parecer justo enfrente de todos los reporteros Alex se había atrevido a darle un beso -muy poco apto para menores- a Mateo acto seguido se arrodillo frente a él y le propuso matrimonio, Mateo sonrió y exclamo -Lo pensaré-, después tomo del brazo a Alex y lo obligo a entrar, fue justamente cuando los vi, Mateo jaloneaba del brazo a Alex mientras lo regañaba al oído, para intentar disimular un poco, lo cual era aún más obvio por la lagrimas que brotaban de los ojos de Alex. Cuando Mateo al fin termino con el regaño se encontró con mi mirada iracunda.

— ¡Aramiz!, que fortuna la mía, dos veces en la misma noche…— se acerco Mateo a mi tomo mis manos y las besó después se dirigió a Gabriel — Gabo, déjame decirte que no pudiste hacer mejor elección...
— Gracias Mateo, lastima que lo de ustedes no funciono, lastima por ti, por que yo estoy muy feliz— Exclamo Gabriel en tono jovial
— Claro, a muchos les divierte mi desgracia, incluso a mi— reímos los tres, por que Alex aún se hallaba ocupado en ocultar sus lagrimas.
Me acerque a Alex, me sentía culpable por el escándalo, le ofrecí una servilleta, se limpio los ojos y sonrió:
— ¿Qué asientos tienen Gabriel y tu?
B-45 y B-46
— ¡que coincidencia! Mateo y yo tenemos B-47 y B-48
— ¡¿Cómo crees?! — exclame en ese tono muy particular de mi, que es una mezcla entre sutileza y sarcasmo, ‘un sarcasmo muy sutil’ lo llama Álvaro. Yo al mover mis influencias lo único que había logrado era conseguir un boleto para Gabriel (el B-45), por que los boletos originales (B-46 y B-47) eran para Mateo y para mi, y según recordaba Alex me había dicho que tenían una cena de beneficencia por lo cual no creí verlos mas esa noche, pero asumo que después de seis líneas de cocaína y un par de días sin ingerir mas que líquidos uno empieza a confundir las fechas.


lunes, agosto 03, 2009

II.- El Paño De Lágrimas Ajenas

Por fin el taxi se detuvo justo enfrente de la entrada del edificio donde rentaba un bello penthouse, con un precio no tan bello, tal vez para mi casero si era un precio muy bello. En fin, baje del taxi y entre al edificio, es un lindo edificio recién construido que se ubica enfrente de la alameda a unas cuadras del palacio de bellas artes. Lo mas extraño del asunto es que siempre le he tenido miedo a las alturas y aun así siempre he vivido en departamentos. Mateo y yo vivíamos en un más lujoso penthouse ubicado muy al sur de la ciudad, en una torre muy conocida que su nombre alude a un metal que tiene como número atómico el 78. Una adquisición de Mateo, que en realidad aborrecía, pero aun así, le dedicamos un par de meses antes de casarnos, para decorarlo. ¡Bueno! ‘le dedicamos’ es un eufemismo, ya que yo lo hice, visite mueblerías, diseñadores, hice bocetos de mis ideas, etc. Y Mateo solo puso el dinero. Pero después de la separación me ofreció el departamento por una ‘modica cantidad’, que recuerdo que propasaba los siete ceros, después de la primera cifra de dos números, lo rechace y así salio al mercado, me entere que un canadiense lo pago, después de que lo visito se enamoro de el y en seguida agrego otro cero a la cantidad y firmo el contrato. Pidió que se felicitara a los antiguos dueños por tan ‘exquisito y contemporáneo’ diseño. Sonreí al recordar la tan poco original frase del sujeto canadiense, en ese momento se abrió la puerta del elevador y justo frente a mi estaba Alex. Desapareció mi sonrisa y puse la mirada en blanco fingí una sonrisa y me acerque a él:

— ¿Alex?
— Que bueno que llegas Aramiz…— aborrecia escuchar mi nombre surgir de la boca de Alex, para mi escuchar aquello era como el pequeño taladrito del dentista, me provocaba una especie de ansiedad y repulsión, aun así hice lo posible por parecer afable... como siempre:
— ¿Qué pasa? ¿Todo está bien?
— Si… ¡claro!... ¡de maravilla!
Algo que aprendes, cuando conoces a tanta gente importante y refinada, es que cuando usan mas de dos palabras para asegurar que todo esta en orden usualmente es por que algo no esta bien. Invite a Alex a pasar, le ofrecí algo de beber y algo de comer esperando que, dada su anorexia, huyera al oír la palabra comida, pero no fue así, me acepto un café, en realidad no estaba de humor para soportar las quejas y pesares del nuevo novio de mi ex-marido, así que cuando le lleve el café le asegure que me acababa de reunir con Mateo para firmar el divorcio, me felicito y de pronto de la nada exploto en llanto:

— ¿Qué pasa Alex?
— Es… solo… que… — el pobre niño no podía hablar sin sollozar después de decir cada palabra — Mateo…— y de nuevo comenzó a llorar, tuve que quitar la azucarera de la mesa, por miedo a que fuera a derramar tantas lagrimas que la llenara, y yo aun sin ánimos de consolar al tipo por el que mi ex-marido me dejo.
— Ok. Tranquilízate y luego cuéntame con calma que pasa — puse mi mano sobre su hombro, y estrepitosamente me jalo hacia el, recargándose en mi hombro, llenando de fluidos nasales y oculares mi blazer de ocho mil pesos. Y así continúo por cerca de diez minutos, hasta que con gemidos y respiraciones entre-cortadas logro contarme que Mateo era un ‘patán’ por que no se atrevía a tomarlo de la mano mientras caminaban por alguna calle, o por que no lo besaba antes de entrar a las fiestas de etiqueta ni en las tiendas ropa.
Honestamente pensé que el niño se estaba ahogando en un vaso de agua, la verdad no he entendido que buscaba Mateo en él y viceversa, yo lo conocí muy bien y desde el primer mes supe que Mateo no era de los que besan en publico o te toma de la mano mientras caminas por la calle, incluso en el cine no lo hacia. Tal vez por eso me dejo por él, por que es tan inocente y yo tan independiente, tal vez a Mateo no le gustan los chicos independientes.
— Yo creo que si buscabas alguien que te tratara como una niña, o como una princesa te equivocaste de hombre, Mateo es así y dudo que cambie— exclame ofreciéndole una caja nueva de pañuelos desechables.
— Pero contigo era diferente… o sea, digo, publicaron su cursi boda en muchos periódicos y revistas…
— ¿Y crees que Mateo estuvo de acuerdo?... una semana antes de la boda, justo cuando le dije que habría tres reporteros, estuvo a punto de no casarse por no provocar un escándalo y más con su nuevo puesto… ¡Pobre Mateo!... parece que últimamente ya no sabe cuidarse…
— ¿entonces él no quería que nadie supiera que eran casados?
— no, el solía decirme que yo era su novio de la puerta del penthouse hacia dentro, que afuera solo era su ‘amigo’
— ¿y como podías vivir con eso?
— Era simple, el trabaja casi todo el tiempo, casi nunca salíamos por que los fines de semana estábamos muy cansados, o por que yo me tenia que quedar en la redacción todo el día o por que el tenia que trabajar en un nuevo proyecto o cualquier cosa…
— ¿Por qué deje a Gabriel?...
En ese momento una infinidad de palabras rondaron mi mente, entre las que se incluía zorra, baja novios, roba maridos, cualquiera, fácil, ‘popular’ (que como todos sabemos en la ‘prepa’ solo significa cualquiera de las anteriores) y un sin fin, que no mencionare, por que el editor general de una importante revista no puede rebajarse a tanto, y menos por un hombre.
— Yo te aconsejaría que no lo vieras como un error, mejor velo como una experiencia… yo creo que si te esfuerzas un poco tal vez Mateo lo entienda y se porte un poco más... ‘cariñoso’
— Entonces lo intentaré… empezando esta noche… en la cena de beneficencia — Alex parecía emocionado — ¡Gracias…! Me voy tengo que comprar algo para ponerme…— se levanto y me abrazo, yo estaba confundido — ¡uy! Gracias… te adoro…
Me limite a intentar corresponder el abrazo solo tocando levemente sus hombros
— creo que no me entendiste bien…
— Claro que te entendí bien… si el no me toma de la mano… yo lo haré… no creo que me rechace — dijo tomando su bolso y acercándose a la puerta — ¡bye!
— No… espera…— cerro la puerta de un golpe. Intente ayudar, pero en realidad le ira peor… pero ese no era asunto mío.

Tomé el control remoto y encendí el televisor, cambie los canales, nada que acaparaba mi atención, recorrí todos los canales y súbitamente me detuve en uno, en la televisión aparecían una serie de imágenes, en realidad era un comercial de cierta compañía de telefonía que resultaba ser patrocinadora de un evento muy importante: — ¡Mierda! — Pensé para mis adentros— los boletos del Circo son para hoy— eran las ocho de la noche y Gabriel estaba por llegar, la función era a las nueve de la noche. Corrí a mi recamara para acomodarme el cabello, ponerme un poco de perfume, al encontrarme con el espejo note las manchas en mi ‘blazer’, maldije una vez mas a Alex y rápido abrí las puertas de mi closet, justo en ese momento sonó el timbre, obviamente era Gabriel, y yo sin siquiera haberme lavado los dientes. Abrí la puerta y estaba ahí tan lindo como siempre con su ropa y cabello impecables, me beso y abrazó:

— ¿Estas listo?
— ¡no!... solo un minuto tengo que cambiarme el ‘blazer’
— ¿Por…?— pregunto juntando las cejas— ¡Ese esta perfecto!
— De hecho… ¡no!... tiene algunas manchas de lágrimas y mocos en el hombro derecho
— ¿y eso? ¡No me digas que lloro Mateo!
— ¡No! En realidad fue Alex… pero en fin larga historia… te cuento de camino… — dije adentrándome a mi closet sacando un par de zapatos negros, un cinturón y un abrigo del mismo color.
— ¡Si, por que el chofer nos espera!— exclamo Gabriel mientras apagaba el televisor.
Salí ajustando el cinturón, con el abrigo colgando del antebrazo y los zapatos en la mano, le ofrecí el abrigo a Gabriel para que lo sostuviera. Tome una pequeña cartera que pudiera contener sin problemas mi agenda, mi celular, mis cigarrera y un par de cosas más, cerré la puerta del departamento y mientras entrábamos al elevador yo me ocupaba en que mi zapato derecho entrara en mi pie, y lo mismo fue con el izquierdo.

Salimos del edificio y justo enfrente como siempre la ‘limusina’ de Gabriel nos esperaba, en realidad era una camioneta negra que nos llevaba a todos lados, honestamente a mi me parecía excelente que fuera una camioneta por que, en esta ciudad tan llena de ricos sin clase, cualquiera paseaba por la ciudad en una limusina negra, blanca o de cualquier color extraño que se le pudiese ocurrir al dueño, por ejemplo Alex, no es por ensañarme con él, posee una limusina rosa pastel, en la cual le encantaba llegar a todo evento que incluya alfombra roja y reporteros, por eso es tan asediado por los paparazzi, la única limusina rosa de la ciudad, en definitiva me quedo con las discretas camionetas negras. Como en la que en ese momento le iba contando a Gabriel como unos minutos antes Alex se había derretido en lágrimas ante mi comedor cuadrado de ocho sillas de diseño europeo y madera italiana.

No entramos en muchos detalles, después Gabriel de la nada saco una botella de vino espumoso, champagne, champaña o champán, como le quieran llamar para mi siempre será vino espumoso muy caro, tan ricos que son los lambruscos que por ser tintos y baratos casi nadie los aprecia, pero aun así son productos de la vid, pero dejare de lado mi monologo sobre los vinos para regresar en lo que estaba, Gabriel destapo la botella para festejar mi divorcio formal, bebimos un par de copas y llegamos a ‘La-Gran-Carpa-Santa-Fe’, un enorme lote baldío en lo más alto de la nueva zona más lujosa de la ciudad, donde cada temporada que el ‘cirque du soleil’ nos visita montan su espectacular carpa, están aquí un mes y después el lote regresa a ser baldío en lo mas alto de Santa Fe.



miércoles, julio 29, 2009

I.- El ‘Divorcio’

—… márcame en 10 minutos…— pensé por segunda vez — ¡no! Mejor dame 20 minutos y estaré ahí…Cerré mi teléfono celular de un golpe, tome mi cigarro del cenicero así como mi vaso de té verde frappe y Salí del Starbucks de Amberes y Reforma, me aventure a cruzar corriendo la avenida y parar un taxi. Hasta mi tercer intento se detuvo uno.

A los 19 minutos exactamente después de que aborde el taxi estaba llegando al starbucks de periférico norte, ese que esta justo enfrente de plaza satélite. No creí lograrlo, ya que era sábado y eran las cinco de la tarde. ¡Curioso!... salí corriendo de un starbucks para meterme en otro.

Subí la pequeña escalinata y me encontré con él, con el respetable licenciado Mateo Ortiz, importante director general de una de las universidades más respetables de la ciudad y mi ex-‘marido’… le pedí que me diera un segundo, me acerque al mostrador para pedir mi acostumbrado trabalenguas, como lo llamaba Mateo, que no era mas que un té chai latte, venti, a noventa grados, leche deslactosada, con un shot de vainilla y un shot de caramelo, lo pedí, lo prepararon en unos minutos y le di los toques finales, medio sobre de azúcar y vainilla en polvo, y salí.
Cuando regrese, Mateo había acomodado concienzudamente un post it!, con forma de flecha, en cada lugar donde debería caligrafiar mi firma, y antes de decir una palabra me ofreció su mont blanc. Hice caso omiso a su oferta poniendo los ojos en blanco, tome mi cartera de mano y extraje mi propia pluma, tome asiento y firme, en cada línea, mientras dirigía una de mis bien estudiadas frases a Mateo:
—Sigo sin entender por que no quisiste llegar hasta allá. Supuse que, como tu pretexto fue que tu abogado llegaría aquí y aun no aparecía, al llegar me encontraría con los dos, pero veo que no… de cualquier forma no importa…— Coloque por ultima vez mi firma en aquellos documentos —
!felicidades te acabas de librar de mi!...
— ¿Por qué insistes en odiarme si te yo te quiero mucho Aramiz? — Sonrió mientras revisaba los documentos — Si por eso me divorcie de ti, por que no te deseo este mal, de seguirme soportando
— ¡Por dios Mateo!— dije riendo — lo bueno es que aún conservas el sentido del humor, ¡por eso me case contigo!
— ¡Si! Ya sé que sigo siendo tu payaso…
— ¡Vamos! no digas eso… en fin…— dije poniendo, de nuevo, los ojos en blanco.
Seguimos bromeando por unos instantes, después Mateo anuncio su partida
— Bien Aramiz, ya es hora de que nos vallamos a festejar nuestro divorcio…
— ¿Bromeas?... tu lo que quieres es llevarme a un bar, para emborracharme y que anulemos el divorcio.
— ¡Para nada! — Exclamo riendo — a demás tu novio de chocolate se pondrá nervioso de saberlo… Extraño ¿no?… que después de todo esto te vallas con mi mejor amigo…
— ¡Oye!... tranquilo, que tu primero te fuiste con su novio…
— En eso tienes razón… de cualquier forma, dale mis saludos a Gabriel y dile que Alex también le manda saludos…
—Yo le diré…
Me levante para despedirme de Mateo que me abrazo fuerte y me beso la mejilla y así se fue.
Me reacomode en la silla, y tome mis documentos, los doble a la mitad y los metí en la cartera de mano que llevaba, que no era mas que una especie de portafolios pequeño. Tome mi celular mire la hora, no le creí, así que consulte mi reloj, eran alrededor de las seis de la tarde.
Me lévate camine un par de calles, adentrándome en ciudad satélite para tomar un taxi de sitio, que me llevara a casa.

Mientras viajaba en el taxi, recordaba como tan solo cuatro años atrás, cuando tan solo tenía veintidós años en ese mismo café había conocido a Mateo, en aquel año Mateo tenia treinta y ocho años, diez y seis años mayor que yo, y él no era el director general de esa escuela, tan solo era secretario de algo, bueno yo tampoco era el editor en jefe de la revista para la que trabajo, era simplemente un articulista.
Ese día lo recuerdo claramente, honestamente no creo que alguien haya olvidado el día en que conoció a su primer esposo o esposa, yo estaba absorto, veía la pantalla de mi laptop, repasaba una y otra vez cada palabra que escribía, estaba escribiendo a penas mi segundo articulo para la revista, repasaba de nuevo las palabras, volvía a las notas que había escrito, en unas hojas sueltas que había encontrado al fondo de la mochila de mi computadora, comparaba las notas con el texto de la computadora, daba sorbos a mi té, y volvía a las comparaciones y revisiones del articulo. Así pase cerca de dos horas, cada vez con mayor desesperación tomaba las hojas, intentando perfeccionar un articulo perfecto, entonces decidí que la clave de todo estaba en la segunda hoja de notas, tome las hojas y comencé a buscarla, repase unas tres veces la totalidad de las hojas, y la nota que buscaba no aparecía, levante la computadora pensando que tal vez estaría ahí, voltee la mochila con el fin de que saliera todo su contenido y no apareció.
Levante la mirada y encontré mi perdida hoja bajo el tacón de unos mocasines color marrón, me levante de mi asiento y me acerque a aquel zapato, por que en ese momento no pensaba en el humano que los usaba, no pensaba en el sujeto delgado y moreno claro que vestía casualmente con unos jeans perfectamente deslavados y un saco de pana del mismo tono de los mocasines los cuales usaba sin calcetines, solo pensaba en cuanto daño le podía hacer ese tacón a mi adorada hoja. De pronto el pie se movió y estrujo mi tan deseada nota contra en piso, intente conservar la calma:
— ¡Disculpe! ... ¿seria tan amable de levantar su pie derecho?—
— Si quieres saber la marca de mis mocasines, como todo el mundo, solo te puedo decir que son Pra…
— Al diablo sus mocasines… ¡esta asesinando mi nota!...
El tipo bajo la mirada y alzo su pie, al mismo tiempo que yo jalaba mi hoja…
—Gracias es usted muy amable… — refunfuñe mientras me reintegraba a mi lugar, hundiendo la nariz en mi laptop, justo enfrente de mi complicado articulo sin fin, me intentaba reintegrar a mis ideas, cuando el tipo se acerco a mi mesa y con la mínima fuerza de su dedo índice cerro de golpe la pantalla de mi computadora
— ¿Disculpe?... ¿Qué puedo hacer por usted?...
—Pedirme una disculpa… ¿o tal vez?... ¿darme tu numero telefónico?
— ¿perdón?
— Si, yo creo que fue muy grosero de tu parte dejar caer tu hoja cerca, solo para tener un excusa para hablarme, yo se que soy irresistible…— lo interrumpí con una carcajada estruendosa
— Perdón, pero creo que irresistible no es el termino que esta buscando, yo lo llamaría engreído, presuntuoso e insolente… ¡podría ser mi padre!— exclame mientras el sonreía
— Pero no lo soy… vamos déjame invitarte algo… ¿Qué estas tomando?
— No esta hablando en serio ¿verdad?
— ¡Claro que es en serio! — dijo sentándose a mi lado
— Ok, estoy tomando un té chai latte, venti, a noventa grados, leche deslactosada, con un shot de vainilla, un shot de caramelo, con medio sobre de azúcar y vainilla en polvo…
— ¡espera!... ¡espera!... ¿Qué estas tomando que?... ¿eso es acaso un trabalenguas?
— No… no lo es… — dije mientras sonreía
— ¿entonces?... ¿me darás tu numero telefónico?...
— ¿Lograra traerme mi té, tal como se lo dije?...
— Creo que si… por cierto… me llamo Mateo — me ofreció su mano
— Aramiz… mucho gusto… — Sonreí
— Entonces volveré en un minuto con tu bebida…— dijo levantándose y alejándose hacia el mostrador.
Yo abrí mi computadora, guarde el documento sin darle más revisiones y después la apague, la metí en su mochila y acomode mis cosas, estaba seguro que ese hombre tan extraño no lograría traerme mi bebida tal como se la pedí. Pero seria divertido verlo hacer el intento, así que espere.
Mateo regreso con mí bebida tal cual se la pedí, lo supe por que marcan los vasos con abreviaturas de como están preparados, me asombre al ver que era lo que siempre pedía
— ¿Como lo lograste?, hace unos minutos estabas perdido entre las instrucciones
— ¡muy fácil!... le pedí al chico que repitiera lo mismo que te había servido, de hecho me sorprendió que el tipo menciono ‘Aramiz casi siempre pide lo mismo’
Sonreí y exclame:
— ¡Demonios!... creo que es tiempo de que cambie de sucursal…— reí y el me siguió.
Platique un par de horas con Mateo, antes de irme anote mi número telefónico en la hoja que él había pisoteado con sus mocasines Prada y me marche.

Al día siguiente me invito a comer y al cabo de seis meses me volví su novio. Al año siguiente y unos días después de que aprobaran las sociedades de convivencia, o ‘matrimonios gay’ como muchos los llaman, y unos meses después de que lo nombraran director general nos casamos.
Tuvimos una boda espectacular, aparecimos en los sociales de mínimo seis periódicos de la ciudad, la revista para la que trabajo no se quedo atrás y nos concedió un articulo completo que redacto mi asistente, que ansiaba tener mi puesto, a mi no me preocupaba demasiado ya que el jefe me tenia en las miras para darme un asenso que llego seis meses más tarde, y tras una ardua labor, me convertí en editor de una sección de la revista.

Mateo y yo éramos la pareja gay por excelencia, no había pareja gay más elegante y sofisticada que nosotros, siempre con un atuendo impecable, en las fiestas de gala más grandes de la ciudad y en algunas de Nueva York y un par de veces en Paris. Siempre llamábamos la atención. Nos volvimos parte de un grupo muy exclusivo y elitista, al cual se unió el mejor amigo de Mateo: Gabriel, que era uno de los socios mayoritarios de un despacho contable, Gabriel con tan solo tres años más que yo había amasado una gran fortuna abriéndose paso entre los ancianos conservadores, con nuevos métodos y técnicas capaces de renovar todo su sistema, logrando un mejor desempeño del despacho. Alex, era pareja de Gabriel, era un tipo que… bueno… solo era él, un socialité que con tan solo 18 años, y como hijo único, heredaría una gran suma de dinero, ya que su abuelo y su padre, hijo único también, eran los dueños de una importante destilería de tequila.De pronto comenzó mi auge dentro de la revista, mi popularidad había crecido, presentándome en las pasarelas más importantes de la ciudad siempre acompañado de Gabriel, en las fiestas mas alocadas, en las inauguraciones de los mejores antros, etc. Por eso Mateo insistía en que Gabriel era mi novio de chocolate, frase que aquí, y en todo México, denota una cualidad representativa y sin valor, en este caso, la gente que no nos conocía podría pensar que Gabriel era mi novio pero en realidad no lo era, incluso lo podría presentar como tal.

Y fue así como me nombraron editor en jefe y justo, dos días después, mi matrimonio se desborono, por que Mateo se había acostado con Alex, un indiscreto paparazzi, de esos que nos seguían mucho a Gabriel y a mi, había tomado un par de fotografías de Mateo tomando de la mano a Alex al salir de uno de los hoteles más lujosos de la Ciudad. El matrimonio perfecto duro tan solo un año y medio.
Los seis meses restantes fueron de discusiones, tramites tediosos con los abogados, buscarme un nuevo departamento, decorarlo, aclimatarme a mi nuevo puesto y, por su puesto, encuentros casuales y sexuales con Gabriel. Una semana atrás, acordamos reunirnos los cuatro para hablar como personas maduras y decentes. Así lo hicimos y fue esa noche cuando Gabriel al fin se decidió en formalizar conmigo... bueno formalizar suena demasiado grave, no recibí ningún anillo de compromiso, simplemente esa noche acordamos salir como pareja estable con todos los beneficios y responsabilidades que amerita la situación, por ejemplo, la fidelidad...

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